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Poesía Crítica |
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El lacayo Rojas
Había una vez un lacayo con labia de papagayo. Un lacayo mestizo que aprendió a batir el trasero, con desacompasado pondus y mucha destreza.
Había una vez un lacayo. Y Rojas era el apellido. Vivía bajo al son de la voz política de cada amo blanco de turno.
Era un lacayo sin librea, Insulso, insípido y descarado. Un lacayo Por desgracia venido del Sur, rastrero y de botones postizos.
Lacayo de lengua y de calcetines, vendido, comprado, digno del juego de las carambolas.
Había una vez un lacayo, encontrado en un mercado de pulgas, para traicionar a todos los suyos, como un recurso de tercera mano.
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